El primer One Shot de Arax, ya tiene como 5 o 6 años
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La obscuridad cubría la ciudad, al menos una parte, aquella alejada de las luces nocturnas y de todo aquello que tenia vida los fines de semana.
Parado en uno de los edificios más altos, contemplaba la hermosa noche sin luna. Respirando la tranquilidad de aquellos que descansaban, esa tranquilidad que yo nunca tendré, por que yo jamás podré descansar en paz.
Pasaban dos horas desde el ocaso, y eran suficientes para sentir las necesidades de cada noche. Necesitaba sangre, necesitaba energía, necesitaba… música. El viento soplo fuertemente, haciendo que mi cabello se moviera a su compás, haciéndome sentir la imperiosa necesidad de ir en busca de mi presa.
Bajé en un salto el edificio, llegando suavemente al piso de un callejón y caminando lentamente hacia la ‘ciudad’.
Mi vestimenta, un traje completamente negro, elegante, causaba extrañeza en ese lugar, los ‘barrios bajos’ no estaban acostumbrados a ver personas como yo, ni yo me acostumbraba a ver esa escoria que rondaba en esos lugares. Aun así, a veces había mucha energía que absorber, por ello iba, no por el gusto de la sangre, la mayoría tenia la sangre podrida, y con respecto a mi comida, tengo un gusto muy especial. No como cualquier porquería.
Prostitutas ofreciendo sus servicios, borrachos dando espectáculos denigrantes y jóvenes en condiciones deplorables usando sustancias intoxicantes.
-Basuras – esa era siempre la palabra que se venia a mi mente.
Al parecer perdí mi tiempo, no había nada que valiera la pena, era mejor irme de ese lugar a otro donde conseguir alimento.
Intente relajarme, tararear alguna de mis canciones favoritas siempre me ayudaba, el problema es que muchas se venían a mi mente en este momento, no podía concentrarme en una específicamente. Caminaba distraído, cuando algo llamo mi atención, alguien se acercaba, alguien diferente a la escoria que me rodeaba, un humano si, pero se podría decir que era puro.
Venia hacia mi, encogido de hombros, caminando de prisa, como si se le hubiera hecho tarde y no deseara estar en ese lugar. Un chico como de 16 o 17 años, algo pequeño, cabello castaño y unos ojos verdes que miraban fijamente el piso por donde iba. Paso a un lado mío, me di cuenta el por que iba tan ensimismado, aparte de todo, iba escuchando música.
“…Swooning emotions smite my bosom
I have an aptness depriev'd thy eyrie…”
I have an aptness depriev'd thy eyrie…”
-Parece que alguien se me adelanto – preferí no interrumpir y quedarme entre las sombras, si es que esos 4 tipos eran como yo, no les agradaría que los interrumpiera en plena cena. Para mi suerte eran solo 4 humanos queriendo robarle al chico, o quizá jugar con el, ¿que importaba ahora? Ese muchacho era mi presa y no se la iba a dejar a idiotas como ellos.
-Déjenlo – mi voz, calmada, profunda, una orden y sentencia a la vez, resonó por todo el callejón advirtiéndoles de mi presencia.
Humanos tontos, influidos por alguna sustancia o muchas quizás, intentaron atacarme. El primero se abalanzó sobre mí portando una navaja en su mano. No me moví, lo espere lo suficiente, y antes de que pudiera tocarme mi mano ya estaba en su cuello, asfixiándolo y haciendo que los huesos tronaran de manera tan deliciosa que fueron música para mis oídos.
Lo solté, dejando su cuerpo tirado como un guiñapo. Los otros dos que siguieron se lanzaron igual que el primero, sin pensar. Mis movimientos rápidos y certeros, los hicieron que se detuvieran al mismo tiempo. Delante de mí, mientras mis manos atravesaban sus pechos para destrozarles el corazón, si es que se le podía llamar de esa manera.
Cayeron mientras yo me limpiaba las manos, esa sangre sucia no me interesaba, era demasiado insignificante. Gire mi rostro en busca del cuarto.
“Humano estúpido” Saco un arma de fuego y tomo al joven como escudo. Un haz de luz de algún foco me mostraba la carita del chico, llorosa, temerosa, suplicante. El dolor de los humanos me gusta, pero solo cuando yo lo causo. Mientras el tipo sudaba y parecía que en cualquier momento soltaría el tiro.
- A… ¡¡Aléjate!! ¡No… no, no te acerques! – tono temeroso y tartamudeo, en verdad, se muere de miedo - ¡Si te… si te acercas… le vuelo los sesos!
“Volarle los sesos” Eso no sonó bien, no quería que mi cena estuviera muerta antes de probarla. Arquee una ceja levemente, en la obscuridad mis gestos no podían verse, así que ¿para que esforzarme?
- Suéltalo y te dejare ir.
Eso era lo que quería escuchar el tipo, aventó al joven a un lado y salio corriendo, dirigiéndose a la calle, en fracciones de segundo ya estaba delante de el, tomándolo del cuello. Los disparos se escucharon, pero a pesar de ello, nadie se asomo por las ventanas de los edificios, ya estaban acostumbrados a esos ‘accidentes’. Ladee mi rostro en respuesta mientras observaba su expresión de pánico.
- Esta ropa es muy cara – apreté mas el cuello – y no creo que tu tengas dinero para reponérmela.
Lo lance contra la pared de un edificio escuchando su grito desgarrador, mi vista se posó en unas barras de metal que había cerca, las tome y con ellas clave al individuo al piso como un insecto al que después estudiaría. Dos en cada hombro y una en el bajo vientre. No era muy fuerte, no duro mucho y murió.
Camine tranquilo hasta donde había visto caer al joven, aun estaba allí, temblando, llorando. Tome la mochila que estaba a mis pies, la acerque a el ayudándolo a levantarse, el reproductor de MP3 aun estaba funcionando, y eso me recordó por que lo seguí.
- Tienes buen gusto para la música.
Se levanto despacio, acomodándose la ropa que los tipos estuvieron a punto de quitarle, su cabello estaba revuelto, sus ojos verdes aun estaban llenos de lágrimas.
- Gracias… muchas gracias… -se inclino hacia mi – no se como agradecérselo…
Mis labios se curvaron en una leve sonrisa, lo aprisione contra la pared, entrelace los dedos de una de mis manos con los suyos y comencé a robarle energía lentamente. Sus ojos comenzaron a cerrarse y un ligero sonrojo cubrió su rostro mientras acercaba mi rostro al suyo, quería observarlo. Me acerque a su oído y respire tranquilamente.
-Yo si se como puedes agradecérmelo – mi mano libre fue a su boca para evitar que gritara – no forcejees mucho, no me gusta mi cena fría así que no quiero matarte antes de tiempo.
Un grito mitad jadeo se ahogo en su boca mientras mis colmillos se clavaban en su cuello. La sangre fluyo y comencé a chupar, disfrutando de la dulzura de esa sangre, pura, fresca, saludable.
Termine mi acto y el cuerpo del joven se derrumbo entre mis brazos. Lo recosté en el piso, dejándolo de una forma agradable para alguien que acaba de morir, o al menos eso pensaba yo, así, cuando lo encontraran en la mañana, no parecería que estaba muerto, sino dormido. Le acaricie la mejilla y observe su rostro, tenia una leve sonrisa en su rostro.
-Has sido uno de los mejores.
Me aleje de ese lugar, me había saciado de energía, de sangre y de música con una sola victima, esa era una gran noche. Caminaba tranquilo, relajado, tarareando una canción que en ese momento se había convertido en mi favorita por esa noche: Sweet Art Thou.

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